España y sus equivocaciones.
Un mercado maduro,para el empresario,para el trabajador que se diera cuenta,para el gerente...es un camino terriblemente empedrado y agotador.Ejemplos palmarios de mercados maduros los encontramos en aquel romanticismo del marketing directo,en aquellos ensobrados a media tarde,en el sudor terrible de aquellos carteros de Barcelona...e incluso a cuanto suponía el baile regional.Se renuevan los usos y costumbres,y la tecnología nos abruma hasta el desmayo...nacen unos mercados y mueren otros...y se quiera o no...como en aquella película de la Monthy Pyton la nave va...Estudiar un mercado ,( cualquier mercado ),es absolutamente fascinante...toda vez existen mercados que por su novedad,que por su propia idiosincrasia son efímeros...tal y como muy bien pudieran ser ciertas energías renovables...
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