Por fin,decidieron llegarse hasta Ainsa,para realizar unas compras,mientras Santi,pilotaba con elegancia su Jeep Commander al tiempo que le decía a su biógrafo.Lo mismo empieza a nevar pronto este año...¡ claro,claro,que si Santi...!,le respondía el buen historiador,el cual ahora esgrimía un pequeño ejemplar de la guerra de las Galias.Pararon entonces - por algún motivo ,que el autor no narra - en una explotación ganadera...y tanto era así,que el aldeano al reconocer a Abascal, no pudo sino explotar de contento.¡ Santi,Santi,Santi...!.- reían gritando su nombre, los pequeñines de la casa,los cuales ora si...ora también ,querían buscar los bracitos del hombre montaña.¿ Como va ?.Jesús Juan - le preguntó al ganadero, toda vez este les hacía pasar a la casa,entre risas y encanto,con el beneplácito de su mujer,( una hermosa granjera ),y con los pequeñines alborotando y riendo...- Pero sentaos,sentaos...- le dijo el ganadero - por todo nombre el ya citado - yendo a abrir el frigo...