Una carta a Puigdemont.
Querido Carles:
La monstruosidad de la época ,ha venido - como en tantas otras ocasiones - de la cultura woke.Tan monstruoso parece, el recetar terapias de conversión,( que cuando son de cumplimiento obligado nos hablan de lo tiránico... ),como el enseñar a masturbarse a los niños y niñas pequeñines...Y es que cuando hablamos de sexualidad infantil,el asunto, se torna ahora ,muy,muy serio...potenciar el goce de los niños,en edades que no les corresponde,auxiliando - por ejemplo - el tocamiento del pene en la masturbación,con el tacto de introducir el dedo en el ano,ello no supone sino el alentar un "eterno femenino ",que ya de por si es, y supone, la mayor fuerza de la naturaleza...Me temo - Carles - que algunos errores en esta materia,han sido demasiado profundos.
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