Una carta a Puigdemont.
Los militantes...los militantes son el activo precioso de cualquier partido.Hace ya de esto muchos años...quizá demasiados,los chicos, que entonces dábamos la cara por Felipe González, montábamos el tenderete político de nuestro partido en la placita de la Prosperidad.Con aquél señuelo secreto de la juventud...en aquél aire etéreo de la mañana,caíamos simpáticos...la gente se reía, y sonreía, con nuestra escasa capacidad para montar la carpa...aquella carpa tremenda, que finalmente arrumbamos en beneficio de unas huesudas mesas.- Pues vaya unos obreros...- sonreían las buenas gentes de la villa y corte,toda vez - y eso lo hacíamos mejor - trompeteábamos las consignas y posiciones del partido.Todo esto lo digo,en un momento - Carles - en un momento en el cual, el político apenas puede tocar la calle,en un momento en el cual la gente...la gente ya no se cree a los políticos...Los creímos - y ya éramos mayorcitos - en aquellos comics de los quintos de Mora...en aquél pequeño corto - Carles - de los quintos de Mora, como quizá la última bala de nuestra añeja democracia ...
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