Delawere parte hacía Marruecos ( Capítulo 5.)
Pero...¡ que fabulosa sin embargo la Cibeles !,la diosa de la agricultura,siempre tan caprichosa,ubicada en el corazón de la Capital.¿ Que adonde se dirigía D.Luis aquella mañana ?.No se dirigía,sino que volvía de Zurbano 90. De la entrañable "asociación para el progreso de la dirección ".¿ Sonreía ?,Si sonreía, evocando al servicial botones de la asociación,en su singular empeño de ayudarle a ponerse la chaqueta.- Desde luego - ¡ que maravilla de mañana !,se había apoderado de Madrid.La apreciaba, como apreciaba y sabía apreciar,los olivos de Córdoba...Aquella Córdoba maravillosa de Julio Anguita...y aquellas tardes de conejito al ajillo, perdidos entre el aroma de las aceitunas, recién traídas del olivar.¿ Se había olvidado a Andalucía por parte del gobierno ?.Si.Eso lo pensaba en el secreto de su conciencia.Andalucía ...siempre preciosa ahora apiojada al olvido,y Andalucía, que se acababa de levantar en urnas, contra la ignominia.Al pronto,y en la pantalla del coche del ministerio ,salto una llamada inesperada,terrible,oscura...amarga como la hiel...Sonaba y sonaba - zh,zhhh,zhhh...- inmisericordemente ...No .No la esperaba ...llamada procedente del Reino de Marruecos...y llamada ,que le hizo mantenerse en silencio hasta el final del trayecto.
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