A propósito...
Herimon, en aquellas noches de tertulias,de animadas conversaciones,y de vino de calabria en palacio,llamaba a su copa ..."mi latecito ",y es que todas las adicciones son terribles...pero mas disculpables que todas,son aquellas que devienen de la genética...Así y toda vez leamos, siquiera fuera someramente, sus memorias,entonces nos damos cuenta,de que Adriano era un ser especial...discutían desde sus camastros de palacio ,y honrados por preciosas uvas,de las chanzas y conversaciones del pueblo...y así,entre copa y copa salía a relucir Jesusito...Y Jesusito en cuanto..." amaros los unos a los otros...".Entonces se motivaba un inesperado silencio,se daba paso a una reflexión sincera...si bien,pronto Quinto Lucio ( hombre de coraje terrible en la guerra ),decía ¡ Vamooos..!.Y las risas volvían a florecer en aquel delicado y terrible palacio de Roma.
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